Normalmente, se dice que los homónimos (palabras distintas que coinciden en su forma) pueden ser homógrafos que se escriben y pronuncian igual (llama🦙 y llama🔥) u homófonos que se pronuncian igual y se escriben distinto (cabo y cavo).
Es decir, todos los homógrafos del español serían homófonos, por aquello del "hablo como escribo y escribo como hablo" de Juan de Valdés (el gramático, no el cafetero).
Pero hete aquí que existen palabras homógrafas que no se pronuncian igual. De hecho, algunas tienen hasta tres pronunciaciones:
Pie=> ['pje] 'final de la extermidad inferior del cuerpo'.
Pie => [pi.'e] 'proferí el sonido "pío" característico de los pájaros'.
Pie=> ['paj] 'postre dulce de consistencia ligera'.
"Al pasar por la sección de pastelería golpeé sin querer con el pie un pie de limón que había en un instante bajo, pero no pie para no tener que pagarlo".