Leñe. En un día:
Primero descubro una extensión de Firefox (y Chrome) que puedo trapichear para obtener un comando que cambie el estado del mute en Google Meet.
Y segundo, me pongo a trastear en Slack y me salta una ventana para asignar una tecla global en Gnome para el mute.
O sea, que mi sueño de controlar el mute como Dios manda en las videoconferencias en el trabajo, acaba de bajar a dificultad fácil en un rato.