El ordenador en que escribo esto se compró en 2017 y para la mayoría de cosas, no lo distingo del carísimo portátil nuevo del trabajo. Mi Pixel 9A del año pasado no ha cambiado mi manera de usar Internet como mi añorada BlackBerry que me compré en 2011.
Parece que el mundo de hoy en día va a toda pastilla. Pero defiendo que en *avances informáticos*, avanzamos menos que en décadas anteriores.