Nada en contra de las innovaciones lingüísticas consistentes e intuitivas. (Esto es, introducir nuevas expresiones concisas que faltan, siempre que se pueda adivinar su significado.)
Pero sí estoy en contra de los anglicismos innecesarios. Es decir, cuando existen palabras como "sembrar" o "cultivar" que tienen connotaciones interesantes. Por rizar el rizo, "granjear" tiene su aquel, aunque dependeríamos un poco de usar acepciones en supuesto desuso.