Tengo un gran sentimiento de culpa porque a día de hoy todavía uso bastante mi Oculus Quest 2. Hay un sentimiento generalizado de que la realidad virtual ha sido un fiasco, pero para ciertas cosas es un pasote. (El ping pong virtual es espectacular.)
Las reseñas del nuevo casco de Valve, el Steam Frame se parecen a las del Steam Deck que lo petó: hardware maravilloso pero software todavía en calidad alfa.
No creo que haga que la realidad virtual sea mainstream, pero...